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Flora

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Flora

La Flora es otro de sus valores relevantes, tal vez el más aparente. Junto al papel decisivo de la litología que ya genera contrastes enfrentados, se manifiesta también la influencia de un amplio rango climatológico, regido por las bruscas variaciones altitudinales (0–2.000 m.), la proximidad marina y la orientación del macizo en dirección SE – NW.

Sierra

Esta amalgama de factores genera una gran diversidad que se muestra en la vida vegetal con formaciones singulares, características de la cuenca mediterránea y en ocasiones de requerimientos opuestos entre sí. Dominan los pinares, asentados sobre las blancas arenas que genera la descomposición de los mármoles.

Así, es posible el desarrollo del pino carrasco hasta el pino silvestre, de requerimientos muy dispares, pasando por el piñonero, el negral o el salgareño e incluso el insigne, procedente de repoblaciones experimentales en otro tiempo.

Palmito

Asimismo, entre árboles y arbustos, el rango va desde el palmito (Chamaerops humilis), el cambrón (Maytenus senegalensis), el bayón (Osyris quadripartita), revientacabras (Cneorum tricoccum) o boj (Buxus balerarica) característicos de las proximidades litorales, hasta el mostajo (Sorbus aria), durillo (Amelanchier ovalis), durillo dulce (Cotoneaster granatensis), cenizo (Adenocarpus decorticans), rebollo (Quercus pyrenaica) o aza (Acer granatense) que habitan las umbrías y altas cumbres junto con el matorral de camefitos espinosos dominado por piornos y rascaviejas como Vella spinosa, Prunus prostrata, Erinacea anthyllis, Astragalus granatensis, Echinospartum boissieri, Hormatophylla spinosa y Genista lobelii.

Durillo

Uno de los valores más resaltados desde sectores científicos ha sido su flora vascular, pues no en vano se han inventariado alrededor de 1148 especies que representan el 29% de la flora de Andalucía Oriental. De estas plantas el 25% son endemismos(plantas que sólo se encuentran en estas sierras o en áreas próximas).  

El Tejo

Tejo

El tejo es uno de nuestros árboles más antiguos. Perteneciente al grupo de las coníferas, presenta una antigüedad como especie próxima al millón de años, cosa que tan solo algunas como el ginkgo biloba tiene el honor de superar. Sirva como comparación decir que la mayoría de las especies forestales mediterráneas tienen una antigüedad que no supera los veinticinco mil años.

Su biología es propia de climas más fríos y húmedos que el nuestro mediterráneo, adonde llegó durante la época de glaciaciones, refugiándose en las montañas tras la regresión de los hielos, a fin de soportar los rigores que son propios en estos estíos. Es por ello que actualmente se encuentra al amparo de umbrías y frescos barrancos.

Su relativa abundancia en el pasado sobre estas montañas le llevó a dar el apelativo de Tejeda a la misma. El tejo es un árbol dioico, apareciendo separados los sexos masculino y femenino de manera que no todos los pies presentan por tanto los arillos rojos característicos de la especie. Es un árbol de follaje denso y perenne. Su color oscuro contrasta con los dorados y rojos de arces y serbales en el otoño. Sus frutillas son muy buscadas por los pájaros dado su alto contenido azucarado.

En las sierras Tejeda y Almijara aún se mantiene un núcleo relevante que sin duda es el más significativo del territorio andaluz, al encontrarse la mayor densidad de este árbol hasta ahora descrita en Andalucía. Se trata de una especie protegida en Andalucía, existiendo esfuerzos específicos dedicados a la recuperación de sus poblaciones tanto en estas como en otras montañas andaluzas a cargo de la consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Las plantas aromáticas

Zahareña

Existen en estas montañas una importante serie de plantas aromáticas, fueron tradicionalmente utilizadas en jardinería, medicina y cosmética popular, ya sea con el uso directo o con el destilado de sus aceites y esencias. En los suelos de Sierra Tejeda se han desarrollado algunas de estas plantas que le son propias.

Junto al romero (rosmarinos officinalis), alhucema (lavándula lanate), cantueso (lavándulas stoechas), abrótano hembra (santolina chamaecy àrissus), zahareñas (sideritis incana, s. hirsuta, s. glacialis), té de la sierra (acinos alpinus), tomillo rojo (thymus longiflorus), salvia de montaña (salvia lavandulifolia).

Todavia hoy en día se utilizan las plantas para infusiones recogidas de la sierra y secadas para su posterior utilización, como manzanilla, té, zahareña...  

Lavandula 

Manzanilla

Romero

Las plantas carnívoras

Los vegetales son por definición seres autótrofos, es decir independientes energéticamente de los rcursos terrestres dado que se abastecen sintetizando sus propios compuestos a partir de la radiación solar. Aparecen contadas excepciones que son dependientes de otros ejerciendo funciones parasitarias y algunos otros que se las procuran capturando animales mediante los distintos artilugios que la naturaleza ha puesto a su disposición. Son estas las llamadas "plantas carnívoras" o más bien insectívoras.

Detorsensis

En Andalucía son raras, aunque existen varias especies del género de Pinguicula, habitantes de las montañas andaluzas y otra del género Drosophylum que viven en los arenales de las sierras del Aljibe ( Cádiz, Málaga ). En el Parque Natural "Sierras Tejeda, Almijara y Alhama" se encuentran dos especies del género Pinguicula: P. vallisneriifolia y P. detorsensis.

Estas especies habitan duros paredones rocosos adonde rezume el agua por filtraciones o escorrentia. La planta dispone en sus hojas de una sustancia brillante y viscosa sobre la cual quedan atrapados las moscas y mosquitos al posarse. Una vez muerto el animal, una serie de sustancias disuelven el cuerpo del insecto siendo esta la manera que tiene el vegetal de abastecerse del nitrógeno que le resulta imprescindible para vivir.

Vallisnerifolia

Las estructuras corporales de los insectos se componen de un elemento llamado quitina, en esencia es una combinación orgánica de carbono y nitrógeno que la planta aprovecha mediante su digestión, en beneficio propio. Estas especies están protegidas por la normativa actual, siendo punible su recolección o alteración de su habitat.